Análisis Dragon Age: Origins

Publicado por Hugo Gutiérrez On 11/27/2009 11:03:00 a. m.


No es fácil hacer un análisis de un juego como el Dragon Age: Origins. Tiene decenas de puntos de vista distintos y cientos de secretos por descubrir. De primeras os podemos decir que es un RPG como los de antes, como solo Bioware sabe hacer, muchos de los jugones de éste género podrán notar cierto regustillo a juegos como la saga Baldur's Gate o la de Never Winter Nights.

Como siempre en los RPG uno de los puntos fuertes es su desarrollada historia. Prácticamente estamos jugando un libro de fantasía épica interactivo. Contiene todos los elementos indispensables de este género: las razas ya de sobra conocidas como son los elfos y los enanos, batallas de corte épico, la amenaza de la oscuridad cerniéndose sobre el mundo... Uno de sus grandes aciertos ha sido la libertad que se le da al jugador a la hora de tomar decisiones. Esto se hace patente desde un principio, ya que dependiendo de la raza y la profesión que escojamos para nuestro personaje variaremos como comenzamos la historia. De manera que si eres un enano empiezas en Orzammar, el reino de esta raza, como un ser descastado, o si empiezas como un guerrero humano perteneces a una familia noble que ha sido asesinada y buscas venganza. Así todo, lo común en la historia de todos los personajes es que acabaremos convirtiéndonos en un Guardia Gris, y uniremos a todos los pueblos para enfrentarse a La Ruina. La Ruina es una horda de los llamados Engendros Tenebrosos que asolan y profanan la tierra a su paso, nuestra misión como Guardia Gris es dar caza a estos engendros. Es una historia propia de cualquier libro o película de fantasía épica, pero no por eso es aburrida o predecible, ya que se ha enfocado desde una perspectiva adulta y violenta, casi descarnada. Pero lo que verdaderamente hace único a la trama del juego, es la completa y absoluta libertad a la hora de tomar decisiones. Cada poco, nuestro personaje se enfrenta a decisiones de las que puede depender el destino de mucha gente, y que no a todos gustan, incluso los personajes que nos acompañan nos increparan y discutiran el camino que hayamos elegido.



Otra parte importante dentro del desarrollo del juego es la interacción con el resto de personajes no jugadores. En las conversaciones tenemos diferentes respuestas que podemos dar, como en las aventuras gráficas, las aventuras conversacionales, o los propios RPG clásicos. Estas respuestas van desde el más absoluto respeto y caballerosidad hasta respuestas hirientes y cortantes propias de un personaje sádico y sin corazón. La complejidad de estas relaciones se ve reflejada en el propio grupo de personajes, dependiendo de con quien te lleves mejor tendrás que lidiar con las antipatías de unos y otros. Por ejemplo, es bastante divertido como Alistair, el templario, increpa celoso a Morrigan la relación que hay entre tu personaje y ella. Precisamente es otro de los temas controvertidos del juego, la sexualidad y escenas de sexo, que a decir verdad no ofende a nadie. Todo esta tratado con la mayor naturalidad del mundo, e incluso con sentido del humor, no puedes evitar reirte con las discusiones de pareja de dos herreros que regentan una armería, o con los comentarios de Oghren sobre como su mujer Branka le ha estado engañando con otra guerrera enana en los Caminos de las Profundidades.



La jugabilidad del Dragon Age: Origins en un principio puede abrumarnos en cuanto al número de acciones, habilidades y hechizos que tenemos a nuestro alcance. Pero con una curvatura de aprendizaje y dificultad bastante acertada en un par de horas ya podemos dominar casi completamente el juego. Hay que decir que la versión de PC difiere bastante de la versión de consola (nosotros hemos jugado la versión de Xbox 360 por cortesía de EA), la versión de consola quizás se aleja algo mas del componente estratégico propia del videojuego de PC y se acerca algo más al género de action RPG. Así todo no lo convierte en un juego mas sencillo, sigue siendo igual de apasionante y difícil, con docenas de enemigos por pantalla y espectaculares combates. Asi todo no sería un action RPG al uso, ya que contamos con un importante grupo de personajes que nos ayudarán en los combates, siempre nos acompañaran tres, pero lo importante no es su número, si no su muy correcta IA. Mediante un sencillo e intuitivo panel de tácticas podemos configurar las preferencias de combate para los personajes no jugadores y que la máquina haga todo el trabajo, desde posiciones agresivas, defensivas, de curación, como comportarse cuando estan rodeados de enemigos... Esto logra que prácticamente tu solo tengas que ocuparte de controlar al personaje protagonista que la IA del juego logra que los personajes no jugadores se comporten de manera ejemplar.





Pero esta inteligencia artificial no se limita solo a nuestro grupo, si no que una nutrida lista de enemigos se valen de ella. Los enemigos mas débiles y con armas a distancia se alejan para dispararte, y si les rodeas sacan las armas cuerpo a cuerpo y se defienden. Los enemigos mas fuertes siempre van en primera linea para aguantar toda la potencia de fuego del grupo, mientras que los mas débiles hábilmente nos flanquearan para infringir aún mas daño. Nunca te enfrentas a dos combates iguales, y la aletoriedad de los combates esta muy bien nivelada. No se hace desesperante viajar por los escenarios, ya que no da la sensacion de tener que abrite paso a traves de los enemigos a cada paso que vas, pero tampoco hace que sea un alegre y tranquilo paseo por el campo.



Como en cualquier RPG, no todo son los combates, subir de nivel y adquirir mejor equipamiento son una parte muy importante de la experiencia de juego. Bioware para esto se basa en la experiencia de sus anteriores RPGs, con sus largas listas de equipo disponible, sus puntos de características y con árboles de habilidades propios de cada clase de personaje. Lo que a su vez puede ser un defecto, aunque también puede ser uno de sus mayores atractivos, es el tiempo que el jugador debe invertir en investigar cual es el mejor equipamiento o cuales son las habilidades en las que debe de gastar los puntos para su personaje. Todo esto es muy importante para avanzar en la trama del juego, la cual se divide en misiones principales y secundarias. El Dragon Age que ya de por sí es largo (no es un típico juego de 15 horas, cosa que se agradece), jugarlo haciendo todas las misiones puede ser casi virtualmente interminable.



La ambientación del juego es una de esas cosas insuperables. Da la sensación de realmente estar dentro de un mundo de fantasía, con sus razas y reinos en guerra. Uno de los mayores puntos de apoyo para lograr esto, son los cientos de códices que vamos adquiriendo a lo largo del juego con la historia y detalles del mundo en el que nos encontramos. Estos códices pueden redondear la ambientación, pero lo que verdaderamente le da cuerpo, es un increíble trabajo de diseño artístico de los escenarios y los personajes. Gráficamente el juego es una maravilla, con combates violentos, que salpican de sangre el escenario y a los propios personajes, con espectaculares y brillantes hechizos, con unos juegos de luz en algunos escenarios que nos dejan boquiabiertos, y como no, los imponentes y aterradores dragones. Uno de los mejores detalles en cuanto a la ambientación para ayudar a meternos en la historia es que al principio del juego tiene un genial editor de personajes. Este editor de personajes permite al jugador una total personalización de los rasgos físicos del personaje, de esta manera podras escoger facciones, marcas, expresiones... haciendo que nunca haya dos personajes iguales, incluso en esto el juego es esquisito. El modelado de los personajes es de una calidad muy elevada, los detalles sobre los rasgos físicos, las armas o las armaduras son una obra de arte. Se nota sobretodo en la expresividad de los rostros de los personajes en las conversaciones, destacaría en este punto a los enanos, sus peinados y barbas hacen que sea de lo mejor y mas original que he visto en mucho tiempo en la fantasía épica. Quizás la única pega, es que podría estar doblado al castellano, aun teniendo un excelente trabajo de doblaje en su versión original, hay muchas conversaciones que mantienen los personajes a lo largo de los viajes que te hacen pararte a leer los subtítulos.



En definitiva el Dragon Age: Origins es un RPG de los de antes, en los que los detalles para los desarrolladores son lo más importante y que ellos mismos son más exigentes que los propios jugadores. Es un juego del que se ha venido hablando mucho y que casi se había convertido en un gran hype, pero desde luego para Psicocine ha cumplido las expectativas e incluso en algunos aspectos las ha superado. Así que por primera vez y sin que sirva de precedente, Dragon Age: Origins tiene mas que un merecido nueve y medio, si hubiese estado doblado al castellano, estariamos hablando de un juego de diez. A ver si sigue la racha y las compañias hacen juegos tan buenos y completos como este.

9.5/10

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